Mogir

En las nubes de algodones negros te quiero amar, subirte a la columna vertebral de un arcoíris, mancharte de colores entre relámpagos alados y nidos emplumados.
Quiero enamorarte en el pasto verde, mientras los danzarines de Noga Gope resuenan sus flautas y sus maracas, dejar el arco y las flechas en tus ojos negros de sahumerio, barro, albahaca, cacao y tabaco.

Quiero beberte en las faldas de Tagargunyala, por los ríos rebeldes de Ibedí, por los caminos secretos de Nusagandí, escuchar  las voces de insectos peludos, de aves de colores, serpientes y el aleteo de mariposas.

Quiero enroscarme a tu desnudo, por detrás, por debajo de tus piernas en plena manifestación de obreros de la Suntracs, y tocar trompetas y saxofón y en el laberinto del minotauro escaparnos con alas de cera bajo una lluvia de piedras.

Seducirte en un cayuco rumbo a la isla de Soledad Mandinga, mientras las lombrices fosforescentes del mar juegan a ser dioses, saborearte en las costas de la isla de Usdup, donde están enterrados los fusiles de la Revolución Kuna y en la isla de Río Sidra, bastión anti-gringo, chuparte toda entera dentro de una tinaja enorme de Chicha Fuerte y sogas fermentadas.

Treparnos a las copas de los árboles del viejo parque de Santa Ana donde la metralleta de Kancer resuena o en la calzada de Amador, en punta culebra en donde transatlánticos y barcos de guerra, sepan que andan humanos copulando y fotografíen poses en extinción, una molotov de sexo, saliva, flores y luciérnagas en sus rostros.

Quiero lamear tus extremidades en plena vidriera de la peatonal, subirte a la mesa de la computadora, hundirte mis dedos en tu cordillera negra, sumergirnos en un santuario Maya, Celta, Musulman y en un Galu Kuna, rodeado de hormigas guerreras, serpientes venenosas, panteras negras, mojarte en una sopa de moe, zapallo, inna, maíz, leche de coco y cabezas de peces sin escamas.

Quiero que muerdas mi pecho como jauría de lobos, que no haya espacio que no ocupemos de sudor, esperma, olores tuyos y en cada burdel, cantina, iglesia, en las vidrieras de los almacenes, en los bancos, en los mítines, azoteas, tatuarte con mi lengua de pintura negra como nuestros ritos ceremoniales con flautillas de huesos de pelícanos y totumas de febrero.

Mamita, que nuestros quejidos habiten en los sahumerios humeantes junto a las plantas medicinales, nuestro deseo hecho espuma y humo, que nos acompañen el primer espíritu Uago, las primeras canciones de Olonadili a las estrellas, junto al espíritu del cacao, de las hermanas arboles, de los hermanos ríos, de las madres rocas, del mundo subterráneo espiral, enrollándonos en un abrazo cansado, debajo de una noche con estrellas, luna desplumada y nubes negros de algodón.

Manigueuigdinapi Stanley
febrero 2021

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Salir /  Cambiar )

Google photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google. Salir /  Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Salir /  Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Salir /  Cambiar )

Conectando a %s

Este sitio usa Akismet para reducir el spam. Aprende cómo se procesan los datos de tus comentarios .