ESTUDIAR SIN HAMBRE

ESTUDIAR SIN HAMBRE: Es uno de los mejores y hermosos programas que tiene el gobierno de Nito Cortizo, propuesta que me recuerdan al programa Hambre Cero de Brasil impulsado en su momento por el Ministro Graziano Da Silva en la administración de Lula, programa que luego se extendió a nivel mundial con Graziano cuando fue Director General de la FAO.

Pero el programa ESTUDIAR SIN HAMBRE, no solo basta en consumir leche y galletas nutricionalmente mejorada ni consumir productos del mercado local sino va de la mano con políticas públicas y leyes sobre Agricultura Familiar, Agroecología, Soberanía Alimentaria y fundamentalmente el Derecho humano y colectivo a la Alimentación Adecuada y Nutritiva.

El programa ESTUDIAR SIN HAMBRE debe tomar en cuenta la valoración de los Sistemas Alimentarios tradicionales de los Pueblos Indígenas, contemplando los saberes y sabores de nuestra herencia milenaria culinaria.  Importante es la aplicación de las normas internacionales que aprobó nuestro país como la Declaración de los Derechos de los Campesinos y la Declaración de los Derechos Humanos de los Pueblos Indígenas, así como la aplicación de la Década de la Agricultura Familiar.

ESTUDIAR SIN HAMBRE debe contemplar la participación de la sociedad civil, pero particularmente de las organizaciones de la Agricultura Familiar que en Panamá supera el 80% de la producción en las Comunidades indígenas y comunidades rurales, la participación de la asociación de productores, de pequeños productores, de la pesca artesanal, del fortalecimiento y creación de los mercados locales, el comercio de la producción a pequeña escala, etiquetar los productos alimentarios, eliminar la publicidad televisiva, radial de prensa dirigida hacia los niños para el consumo de comida basura y chatarra.

Hay que tomar experiencias de las políticas públicas sobre Agricultura Familiar de Guatemala, Honduras, El Salvador, Nicaragua, Costa Rica, R. Dominicana, Uruguay, pero también de las experiencias de las Universidades Campesinas e Indígenas y de los Institutos Agroecológicos de Latinoamericanos de Colombia, de Argentina y Nicaragua.

El programa ESTUDIAR SIN HAMBRE, tiene un reto, un gran reto en un país como Panamá en donde los gobiernos abandonaron el campo y la Soberanía Alimentaria en más de 50 años. Por lo que será necesario y fundamental que en las Reformas Constitucionales se incluya en el Presupuesto de la Nación fondos financieros para la Agricultura Familiar que transforme el programa en una política de Estado, solo así podemos combatir la pobreza y eliminar la sexta frontera.

Manigueuigdinapi Jorge Stanley

13 de septiembre de 2019

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