Los Dules y el 9 de enero 1964

Este 9 de enero se cumplirá 50 años de la gesta patriótica en donde todo un pueblo lucho en contra del enclave colonial imperialista y la violenta manera que el ejército norteamericano disparo contra estudiantes, adolescentes, ocasionando 21 muertos, conocidos como los mártires del 9 de enero. Pero, todavía en los libros de historia nada o poco se lee sobre la revolución Kuna de 1925 y en este caso sobre nuestra mártir Kuna del 9 de enero de 1964, Maritza Alabarca Avila. Ese fatal y trágico 9 de enero las tropas armadas norteamericanas y con arreos de combate entran a la ciudad de Colón, ocupando la acera de la avenida Bolivar y calle 11, cierran el corredor a la altura del muelle de Folk’s River, sitiando la ciudad de Colón. Tras los heroicos enfrentamientos por los estudiantes del Nido de Águilas y del pueblo panameño en la ciudad de Panamá por simplemente hacer cumplir la Ley, la cual señalaba que la bandera panameña fuera izada en la zona del canal. 

Balas, helicópteros, bayonetas, perdigones, culatazos por rifles, gases lacrimógenos, sangre y muerte recibe las entrañas de la ciudad de Panamá y en Colón producto de la prepotencia estadounidense: 10 mujeres Kunas fueron afectadas por los gases. En el Hospital Amador Guerrero se registra 28 personas en ella la mayor población afectada niños y mujeres Kunas: Alicia Beatriz Ávila, herida de bala en la pierna, Luis Enrique Avila, Petra Ayarza, Jorge Back, Rosa Isabel Castro, Lisa María Hurtado y Roberto Mcintosh, todos ellos afectados por gases lacrimógenos. En Ciudad de Panamá conocemos los heridos y héroes del Kuna y amigo Leonardo Muñoz (Nalorco) y de Nicanor Montezuma. 

Pero volvamos a Maritza Alabarca Avila, ella nació un 22 de junio de 1963, hubiera tenido 49 años, era hija de Gregoria María Avila, según los datos que fueron obtenidos del hospital Amador Guerrero de Colón era de piel oscura, ojos y cabellos negros, llevaba una camisita con adornos rosados, un pañal blanco con adornos verdes y chocolates, dos cintitas rojas eran sus aretes de gala, tan solo tenía 6 meses cuando fallece producto de los gases lacrimógenos arrojados por las tropas del Ejército estadounidense, es sepultada en el cementerio de Puerto Pilón, Colón, el 15 de enero de 1964. 

Nuestra hermanita Dule: Maritza muere intoxicada, desmembrada sus órganos para la respectiva autopsia, luego de varios días de intenso bombardeo de balas y gases por el ejército norteamericano. Igualmente, muere asesinado Carlos Reynato Lara de 18 años por bala y perdigones, Celestino Villarrueta Ruíz, Guardia Nacional de una bala al corazón. Los saldos de los sucesos del 9 de enero fueron 324 heridos, 85 heridos de bala, 45 de perdigones, 37 afectados por gases lacrimógenos, 11 personas heridas por bayonetas y culatazos y 21 asesinados, nuestros mártires. 

En 1966, en Congreso General kuna, maximo organismo de la Nación Kuna, reunida en Ustupu, el 3 de septiembre, los máximos dirigentes Kunas de aquella época a la cabeza de Yabiliguiña, Olotebiliguiña y Estanislao López, aprueban enviar una carta de protesta a la Cancillería de la República rechazando la presencia norteamericana en territorio Kuna, a raíz de la construcción que se venía ejecutando en la ruta por Sasardi Mulatupu. En la carta en mención solicitaban la eliminación del Tratado de 1903, que era la presencia Norteamérica a perpetuidad en el Canal de Panamá.  Y que la presencia de los trabajos de la ruta y negociaciones con los norteamericanos seria traicionar a los héroes caídos en la gesta patriótica del 9 de enero. 

Finalmente, es importante conocer que el pueblo Kuna, ha ofrecido su cuota de sacrifico y sangre, a los largo de 500 años, no solo con los hechos de la revolución de 1925 o el 9 de enero de 1962 en Diguir o los asesinatos de los dirigentes Kunas de Paya y Pucuró en enero del 2003 en la fronteras de Colombia, en la Invasión Norteamericana de 1989, sino también, en las manitos frescas de Maritza Alabarca Avila, desde entonces ella forma parte de los 21 mártires del 9 de enero de 1964 y nos recuerda cada mañana en kuna Yala y Panamá de no permitir que ningún ejército extranjero o nacional viole nuestra soberanía, identidad y dignidad panameña.

Manigueuidinapi Stanley Icaza

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